Las enfermedades crónicas requieren de un análisis detenido
de cada persona para determinar la mejor vía de abordaje del tratamiento y los objetivos más
realistas en cuanto a mejora de la calidad de vida del paciente.
Hay que tener claro que toda
enfermedad tiene su alivio y no hay que asumir que algo no tiene solución.
Un claro ejemplo es
la artrosis. Todos estamos destinados a sufrir algún tipo de ella. Artrosis de rodilla, artrosis de
cervicales, artrosis en manos y no es por que la hayamos “heredado” si no porque todos
estamos aplastados por la acción de la gravedad, sometidos a tensiones diferentes que
acaban desgastando los huesos por lo que corrigiendo dichas tensiones aliviaremos en gran
medida sus síntomas.
También existen enfermedades degenerativas de las cuales muchas no
podemos frenar pero si aportar pequeñas soluciones a los problemas que estas van
presentando a lo largo de su evolución.